Causas más comunes
- Sin energía: automático o protección que saltó, enchufe o conexión con problema.
- Termostato mal regulado o defectuoso: el agua nunca llega a la temperatura esperada.
- Resistencia quemada o con sarro: la causa más frecuente. El sarro aísla la resistencia, el termo demora más en calentar y gasta más electricidad.
- Sedimentos en el estanque: reducen el volumen útil y el rendimiento.
- Ánodo de sacrificio agotado: favorece la corrosión y la acumulación de residuos.
- Capacidad insuficiente: el termo es chico para las personas que lo usan.
Resistencia de un termo, cubierta de sarro. Así gasta más electricidad y calienta menos.Qué puede revisar usted
- Compruebe que el termo tenga energía: automático arriba y enchufe o conexión en buen estado.
- Verifique que el termostato no esté en la posición más baja.
- Observe si hay goteos alrededor del equipo.
- Piense si cambió algo: más personas en casa, otro uso del agua caliente.
Sarro: el enemigo silencioso
En zonas con agua dura, el sarro se acumula con los años en la resistencia y en el fondo del estanque. Una limpieza o descalcificación a tiempo suele alargar la vida del termo y reducir el consumo. Si la resistencia ya está dañada, se cambia.
Sedimentos dentro del estanque de un termo.Cuándo llamar a un técnico
Si hay energía y el termostato está bien pero sigue sin calentar, si hay goteos o si el agua se acaba muy rápido, conviene una revisión. Puede tratarse de resistencia, termostato o sarro. También evaluamos con honestidad si conviene reparar o reemplazar. Más información en nuestra página de reparación de termos.
Atendemos en Santiago. Le informamos el valor antes de empezar el trabajo.
Esta guía es orientativa y no reemplaza la revisión de un técnico.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto conviene revisar el termo?
Suele recomendarse una revisión una vez al año, y más seguido si el agua de su zona es muy dura.
¿Se puede limpiar el sarro?
Sí. Se descalcifica el estanque y la resistencia. Si la resistencia está muy dañada, se cambia.